Quinta Sinfonía de Beethoven
Tiene la forma usual de la sinfonía clásica, en cuatro movimientos: empieza con un allegro de sonata, continúa con un andante y finaliza con un scherzo ininterrumpido, que comprende las dos últimas partes.
La Quinta Sinfonía destaca notablemente por la cantidad de tiempo que demoró su composición. Hay muchos estudios en torno al tema, que revelan que en obras anteriores de Beethoven ya se emplea el famoso motivo rítmico con que comienza la sinfonía, y que hay una particular inclinación por las posibilidades dramáticas de la tonalidad de do menor .
Composiciones en donde aparece ya el motivo son: el Concierto para piano nº 1 (1797), en la Sonata para piano Op. 10 Nº 3, en el Concierto para piano nº 3 en do menor (1802), la Sonata Appassionata, los cuartetos de cuerdas "Rasumovsky" del Op. 59.
En un apunte de 1803 encontramos un anticipo del scherzo, en el tiempo en que terminaba la Segunda Sinfonía. Beethoven dejó madurar su concepción de la sinfonía, interrumpiéndola por la composición de otras obras. Hacia 1804 se dispuso con mayor intensidad a terminarla; los apuntes más importantes de esta sinfonía se encuentra en un cuaderno de apuntes junto con los del Concierto para piano nº 4. La preparación final de la Quinta Sinfonía ocurrió entre 1807 y 1808, y fue realizada en paralelo a la de la Sexta Sinfonía, la conocida Pastoral, hecho sorprendente pues se trata de dos sinfonías muy diferentes.
Cuando Beethoven la compuso ya estaba llegando a los 40 años, su vida personal estaba marcada por la angustia que le causaba el aumento de su sordera; pese a esto, había entrado ya en un imparable proceso de “furia creativa”. Europa estaba marcada decisivamente por las guerras napoleónicas, la agitación política en Austria y la ocupación de Viena por las tropas de Napoleón en 1805.
(del blog Camino de Música)
Le Nozze di Figaro - Mozart
Mandolina
Cordófono de 8 cuerdas. El número y tipo de cuerdas de la mandolina ha sido variable según el tiempo y el lugar, pero la configuración predominante hoy en día es la de la mandolina napolitana, con cuatro cuerdas dobles afinadas como el violín (sol-re-la-mi). A diferencia del violín, las cuerdas de la mandolina se pulsan con una púa o plectro. La caja de resonancia puede ser cóncava o plana. Actualmente se usa para diversos usos, parecidos al de la bandurria.
A fin del siglo XVI aparece un instrumento conocido como mandola precursor de la mandolina. El término mandolino, nombre italiano del instrumento, se cita por primera vez en 1634, refiriéndose, a una variante de la mandola, de menor tamaño. Durante el siglo XVII se fabricaron mandolinas en Italia; en el Museo Stradivariano de Crema se conservan los patrones de construcción de varias mandolinas, con anotaciones a mano del propio antonio Stradivari, el famoso constructor de violines.
A partir de finales del siglo XVII, muchos grandes compositores comienzan a utilizar la mandolina en sus obras: es el caso de Antonio Vivaldi (1678-1741),quien compuso obras para mandolina y orquesta; Mozart (1756-1791), quien la utilizó en su ópera Don Giovanni, Ludwing van Beethoven (1770-1827) o Niccoló Paganini (1782-1840).